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Categoría: Historia

1 AÑITO

chueco 21/12/2007 @ 18:01

cumpleanos.jpgJusto hace un año empecé con la creación de este blog de Fórmula 1 que trata de un deporte, sin ir en contra de nadie, y sin crear o influir opiniones en los internautas y en la gente en general, lo contrario que hace la cadena de televisión que tanto daño está haciendo a la Fórmula 1, acompañada de un séquito de prensa basura (as, marca...).

Espero haber logrado algo, espero que hayaís comprendido que este deporte no sólo es Fernando Alonso, que hay otros pilotos y muy buenos que no merecen descalificativos. Que es un deporte, no una excusa para caer en el insulto fácil.

Y a todo esto, gracias a los que veís esta web, gracias a los que votais en las encuestas y a los que opinaís con respeto. Y FELIZ NAVIDAD a todos!!

Kimi Raikkonen, el piloto

chueco 07/03/2007 @ 20:56

Como respuesta a lo que Telecinco considera una noticia de actualidad, que Kimi se tomó unas copas el fin de semana, yo contraatacaré a esos inútiles de Telecinco contando cosas sobre Kimi que sí que importan.

Kimi Raikkonen se inició en el automovilismo en competiciones nacionales e internacionales de karting a la edad de diez años, antes de subirse a un coche de carreras en 1999. Allí, Kimi compitió en cuatro carreras para el equipo Haywood. También participó en la Fórmula Ford Euro Cup, donde fue quinto, y después fichó por Manor Motor Sport, equipo con el que ganó cuatro carreras en las cuatro pruebas que disputó y se alzó con el título en las series de invierno de la Fórmula Renault.

En 2000 permaneció con la escudería Manor y participó en el campeonato Renault británico, donde ganó el título con relativa facilidad después de conseguir siete victorias en las diez pruebas disputadas, aunque subió al podio en todas ellas y, además, sumó siete poles y seis vueltas rápidas. Durante ese año, también compitió en la Fórmula Renault, campeonato en el que logró dos triunfos, dos poles y dos vueltas rápidas. De las 23 carreras que había disputado, Kimi tenía un porcentaje de victorias superior al 50 por ciento, ya que había ganado en 13 de ellas, una noticia que llegó hasta Peter Sauber.

No tardó en debutar en la Fórmula Uno con la escudería suiza Sauber en 2001 después de participar en sólo 23 carreras, ninguna de ellas relacionadas con la F3 o la F3000. En cualquier caso, la FIA le concedió la superlicencia necesaria teniendo en cuenta las buenas actuaciones que había tenido en las pruebas con el equipo. La primera vez que Kimi se puso detrás del volante de un monoplaza de Fórmula Uno fue en septiembre de 2000 y, tres meses más tarde, llevó a cabo tests en Jerez y Barcelona.

En su primera temporada tuvo un excelente rendimiento y ayudó al equipo a conseguir el mejor resultado de su historia, la cuarta posición en el campeonato de constructores. A pesar del rechazo que recibió su entrada en este deporte por parte de muchos sectores, su gran actuación en 2001 no pasó inadvertida y McLaren le eligió para sustituir al doble campeón Mika Hakkinen, quien se decidió tomarse un año sabático en el 2002 y que finalmente anunció su retirada.

Y lo cierto es que el joven piloto finlandés no decepcionó en su primera temporada como piloto de McLaren. Kimi superó a lo largo del año 2002 en varias ocasiones a su experimentado compañero David Coulthard y estuvo a punto de lograr su primera victoria, pero una mancha de aceite sobre el asfalto en la horquilla de Adelaida se lo impidió en el G.P. de Francia.

Raikkonen confirmó todo su talento y potencial a lo largo de la temporada 2003: el finlandés ganó su primer Gran Premio de F1 en Malasia y le disputó el título mundial a Michael Schumacher hasta la última carrera del Campeonato.  

Con este precedente, el 2004 se presentaba como un año muy prometedor para Kimi y eran muchos los que lo señalaban como el gran candidato al título. McLaren Mercedes iniciaba el Campeonato del Mundo 2004 con el nuevo MP4-19, pero no pasó demasiado tiempo antes de que en el equipo se dieran cuenta de que el coche no era lo suficientemente competitivo. Al tiempo que Raikkonen se veía obligado a abandonar carrera tras carrera por averías mecánicas en el inicio de la temporada, su motivación iba a menos de forma más que comprensible. Pero una vez contó con la especificación 'b' del coche, mucho más competitivo, Raikkonen resurgió y entró en los puntos de una forma regular.

Sin apenas competencia por parte de su compañero de equipo, David Coulthard, y con los problemas de fiabilidad de inicio de temporada, Raikkonen tuvo que conformarse con un séptimo puesto final en el Campeonato y con una sola victoria, la conseguida en Spa Francorchamps.

En 2005 Kimi resurge y se proclama subcampeón, ganando en 7 carreras y abandonando otras muchas por problmas mecánicos. Aun contando como compañero a Juan Pablo Montoya, McLaren no consiguió el campeonato de constructores.

Algo muy parecido se repitió en 2006 al año 2004. Kimi no tenia un coche competitivo, lo que provocó que no ganara una sola carrera ni disputara el título.

Ahora en 2007, es uno de los máximo aspirantes a campeón con su cambio a la Scudería Ferrari.

Kimi Raikkonen

Nacionalidad: Finlandesa

Coche número: 6

Escuderia actual: Ferrari

Carreras totales: 105

Victorias: 9

Podiums: 36

Pole Position: 11

Vueltas Rápidas:19

1º Gran Premio: Australia 2001  con Sauber-Petronas

1º Victoria: Malasia 2003 con McLaren-Mercedes

Logros en Fórmula 1: subcampeón del mundo 2003

                              subcampeón del mundo 2005

Posición en 2006: 5º con 65 puntos 


Entrevista a Michael Schumacher

chueco 04/03/2007 @ 17:12

mschumacher_bye.jpg

Antes de nada, decir que esto no es un blog anti-nadie ni Pro-nadie, aviso por los suspicaces de algunos internautas de asociar una noticia de Schumacher a un blog Pro-Schumacher o anti-Alonso. Nada de eso, además en breve pondré una entrevista a Hill realizada en Mayo de 1994. Mientras, está es del año 2006.

http://www.elpais.com/articulo/deportes/he/enfrentarme/mismo/elpepudep/20061129elpepidep_1/Tes

ENTREVISTA Michael Schumacher

"Ya no he de enfrentarme a mí mismo"

A. STEFANIDIS / G. SELCH / D. WICHMANN - Berñín - 29/11/2006

Michael Schumacher (Hürth-Hermülheim, Alemania, 1969) ha dicho basta. El piloto más laureado de la historia anunció su retirada en el mes de septiembre, antes de saber si lograría evitar que Fernando Alonso lograra su segundo título. Schumacher confiesa ahora que las carreras le seguían divirtiendo, pero no el trabajo diario.

"Bien, gracias. No puedo quejarme", responde Michael Schumacher cuando se le pregunta por cómo se siente recién retirado.

Pregunta. Ha aceptado interpretar un papel en la película Asterix, en los Juegos Olímpicos. ¿Es buen actor?

Respuesta. No. Un actor debe ser capaz de meterse en la piel de otras personas y eso me resulta difícil. Prefiero interpretarme a mí mismo: un piloto de carreras. Es lo que soy.

P. ¿Un piloto en Asterix...?

R. Sí, en un carro de guerra. Con cuatro caballos en vez de 800 y riendas en vez de volante. Probablemente sea mi última carrera.

P. No tenía por qué dejarlo.

R. Pero quería dejarlo. Pilotar por pilotar no es lo mío. Hablé con Corinna [su esposa]; Willi Weber, mi mánager, y Jean Todt [director de Ferrari], que me dijo: 'Piénsalo con calma. Sería un error tomar una decisión precipitada'. Trató de aplazarla. Tenía esperanzas de hacerme cambiar de opinión. Pero, a cada vuelta que daba al circuito, iba diciendo adiós a mi vida como piloto. Me preguntaba a mí mismo: '¿Por qué sigues exigiéndote esto? ¿Por qué, si preferirías estar en casa con tu familia?'.

P. ¿Cuál fue la respuesta?

R. A estas alturas, suena banal, pero la F11 era para mí una mera fuente de diversión, un sueño de la niñez hecho realidad: cuatro ruedas, un volante, el duelo en el circuito...; dar rienda suelta a una fascinación infantil.

P. Todavía está considerado el mejor.

R. Puede... Pero fue precisamente en los recorridos de prueba en los que me percaté de que estaba en plena cuenta atrás. Me seguían divirtiendo las carreras, pero tenía que obligarme a concentrarme cuando trabajaba en las pruebas. Ya no tenía esa fuerza mental que me impulsaba a batir récords. El esfuerzo para mantenerse en lo más alto es inmenso. Hace falta una motivación absoluta.

P. ¿Llegó a sentir miedo?

R. No es la palabra adecuada. Nosotros hablamos de riesgo. Pero eso está resuelto. Por fin, puedo relajarme. Ya no tengo que enfrentarme permanentemente a mí mismo por causa del deporte.

P. Cuando al baloncestista Michael Jordan le preguntaban qué echaba en falta al retirarse, respondía: "Estar con los chicos en la cancha". ¿Y usted?

R. Necesito tiempo para darme cuenta. Seguro que, al principio, Jordan también se sentía simple y llanamente aliviado.

P. ¿Se siente afortunado por no tener ya nada que ver con este circo?

R. Sí. Por eso no me preocupo por el futuro. Es cierto que no quiero echar barriga y ponerme gordo, pero me alegro de sentirme libre de obligaciones por primera vez en 20 años.

P. ¿No tiene claro qué va a hacer dentro de cuatro o seis meses?

R. No quiero tener claro nada. Quiero dejarme caer conscientemente en el hoyo para ver qué se siente. Llegará un momento en que me aburriré. Esa expectativa me hace en cierto modo feliz.

P. Jordan dio marcha atrás en su retirada dos veces.

R. No me habría retirado si pensara en volver. El baloncesto y la fórmula 1 no se pueden comparar. No se trata sólo de estar en buena forma física. Es un constante proceso de transformación: técnica, motores, normas, pistas...

P. Habla del final de su carrera de forma desapasionada, como un asunto de negocios.

R. Podría contarle cómo nos despedimos en Monza mi equipo y yo. Todos llorando. Además, siempre dije que, cuando llegase un joven que me pisara los talones, debería dejarlo.

P. ¿Y ya ha llegado?

R. En realidad, no. Pero hay otras cosas que han llegado a ser más importantes para mí con el tiempo que la fórmula 1.

P. Entonces, ¿está satisfecho con sus resultados de 2006?

R. Sí y no. Cometí un par de errores: mi patinazo en Melbourne y mi colisión en Budapest con Heidfeld a tres vueltas del final.

P. ¿Admite sus errores? Supuestamente, es incapaz de hacerlo.

R. Supuestamente.

P. ¿Qué pensó en la penúltima carrera, en Japón? Su motor, averiado, y Alonso, pasándole...

R. No le presté la menor atención. Quería salvar lo salvable. Sólo cuando empezó a salir humo blanco quedó claro que ya no había solución. Volaron diez puntos y el título mundial. Una pena.

P. ¿Fue Alonso mejor que usted o sólo más afortunado?

R. Una temporada no se decide en un instante exacto. ¿Mejor? En definitiva, Alonso se ha ganado el campeonato. En realidad, ya lo habíamos perdido en los comienzos, cuando no fuimos competitivos.

P. ¿El que gana es el mejor?

R. Hay muchos pilotos que tienen talento y no pueden desplegarlo en la práctica. Son los campeones del entrenamiento. Pero en el momento decisivo hacen una tontería o tienen mala suerte. Alonso y yo mismo hemos tenido mucha suerte. Desde niño, coincidí con las personas adecuadas en el momento preciso. Una bendición.

P. En su juventud, recorrió Europa con personas que financiaban su pasión por el karting, ya que su padre, Rolf, no tenía suficiente dinero. Duros tiempos...

R. Tuve que llegar a acuerdos que no me gustaban. Pero fue una etapa instructiva. Me vino bien.

P. ¿Qué significa llegar a un acuerdo para un joven ambicioso?

R. Piloté en kart para personas que me facilitaban un material que nunca habría podido pagar. En ese sentido, sacaba provecho. Pero, como es natural, el mejor era para los clientes de pago. Así que, a menudo, el mío era de segunda clase. Pero tampoco tenía otra opción.

P. ¿Qué experiencias le moldearon?

R. Se producían situaciones que no me agradaban y en las que tenía una opinión divergente. Pero aprendes automáticamente a hacerte preguntas clave: '¿hasta dónde voy a llegar?, ¿hasta dónde puedo llegar?'.

P. ¿Hasta dónde llegó?

R. Nunca tan lejos como para desatar una disputa. Dependía del mantenimiento de ese statu quo.A los 17 años pasé más de doce meses en casa de Neubert, en Darmstadt. Me siento agradecido, pero había momentos en los que tenía que morderme la lengua.

P. Es significativo que no utilice el nombre de pila para referirse a sus antiguos patrocinadores.

R. Cuando he tratado a alguien de usted durante muchos años, siempre existe una barrera.

P. Eso es un signo de...

R. ¡Educación! Es algo a lo que mi padre siempre ha dado mucha importancia. Y pienso enseñarles lo mismo a mis hijos.

P. ¿Ha echado de menos esa actitud de respeto en otras personas?

R. Más bien he echado de menos un sano equilibrio en el trato. Cuando estaba empezando, los titulares ya hablaban del talento del siglo o la futura superestrella. Estaba sobrevalorado. Sólo era un muchacho de Kerpen. '¡No me ensalcéis tanto!', les decía a los periodistas; 'si la cosa se tuerce, no quiero caer desde tan alto'. Aún no entendía cómo funciona el negocio. Era demasiado bienintencionado, demasiado crédulo y había momentos en que me comportaba como un mentecato.

P. ¿Ingenuo usted?

R. Era joven e inexperto. Era una ingenuidad creer que con argumentos y buena voluntad podría convencer a ciertas personas de que escribieran la verdad. Entonces, me planteé adoptar una actitud más laxa. Me pregunté si no podría hacer un poco de teatro.

P. ¿No decía al principio que no era un buen actor?

R. Sé hacer muchas cosas, pero esa no.

P. ¿Reflexionó sobre cómo amoldarse a los medios?

R. Durante un tiempo, sí. Intenté sonreír cuando las cosas me iban mal y asentir cuando no estaba de acuerdo. Cuando una situación me resultaba desagradable, procuraba que no se me notase. Pero no era yo. Y vi que no podría aguantar así.

P. ¿Qué rasgos suyos quedarán en la memoria de la gente?

R. Me cuesta mucho describirme. Y tampoco quiero hacerlo. Me dicen que personas que hablan conmigo por primera vez quedan gratamente sorprendidos.

P. El ex canciller federal Gerhard Schröder habla en su biografía del hambre que le espoleaba. Usted procede de un ambiente modesto. ¿Le ha ayudado?

R. Hay que estar hambriento para alcanzar los objetivos. Pero yo también he crecido entre el apego a las raíces.

P. Y así crecen sus hijos ahora.

R. Corinna y yo procuramos que no crezcan en un mundo desconectado de la realidad. Tratamos de echarles una mano, pero queremos que sepan que uno tiene que poner de su parte si quiere lograr el éxito.

P. ¿Tendría que crear ante ellos una atmósfera de modestia?

R. No existe ninguna receta mágica para lograr una buena educación. Eso es algo que me inculcó mi padre. Hay que tratar de hacerse cargo de los hijos con la mejor intención. No importa que los niños nazcan en una familia rica o pobre. Es más importante el tiempo que uno pasa con sus hijos: qué hace con ellos, a qué nivel y con qué calidad.

P. ¿Animales domésticos como instrumento educativo?

R. Resulta muy interesante observar la evolución de mi hija, Gina, a través del contacto con los caballos. Los animales valen su peso en oro porque hay que desarrollar una sensibilidad especial hacia ellos, invertir mucho tiempo, establecer una relación, asumir responsabilidades... Los animales no saben que papá es un piloto famoso.

P. Usted destaca por su lealtad hacia sus antiguos compañeros.

R. Mi entorno es muy importante para mí. Mi imagen es muy diferente entre los que me conocen personalmente. Y es que muestro un sano escepticismo frente a todo aquél al que no conozco. Es un muro detrás del que me atrinchero.

P. Y que le tiene prisionero.

R. Un aspecto interesante. Porque mi escepticismo tiene desventajas de las que soy consciente. Jamás conoceré a alguien que no vea primero al piloto, al personaje. Es una pena, sí, pero ese muro me ha permitido protegerme de percances o abusos de confianza.

P. Alemania confiaba en que volvería a pilotar y a ganar para Mercedes con un flecha plateada.

R. Hubo varias reuniones con McLaren-Mercedes. Por ejemplo, en 1995, en Montecarlo. No congeniábamos. Ron Dennis [el presidente de la escudería] y yo teníamos ideas diferentes sobre cómo debía funcionar un equipo.

P. ¿Exigía ser el número uno?

R. Nunca. Al comienzo de la temporada, los dos pilotos reciben el mismo material y están en igualdad de condiciones. Ya quedará claro cuál es el más rápido y, entonces, habrá que respaldarle.

P. ¿Quiere decir que siempre ha sido el más rápido?

R. Sí. Es una insensatez que el segundo sólo trate de ganar un gran premio para satisfacer su ego mientras el primero lucha por el título. El objetivo del equipo debe ser terminar en cabeza. La fórmula 1 no es un cumpleaños infantil.

P. ¿Recuerda lo que le dijo Senna en el GP de Francia de 1992 después de que usted le amagara?

R. Por supuesto.

P. Circula la cita siguiente: "Schumacher es un niño tonto".

R. No le daría más crédito que a un titular del Bild.

P. ¿Qué le dijo realmente?

R. "Ten cuidado. Ha pasado lo que ha pasado. Pero, a diferencia de ti, vengo y te digo que has metido la pata. No voy a la prensa".

P. ¿Qué es lo que había difundido usted a través de los medios?

R. Un par de carreras antes, él había jugado sucio. Me mostré exasperado. Ya no recuerdo exactamente lo que dije. Pero a él no le pareció bien. Yo era un mocoso.

P. ¿Quería Senna educarle?

R. Para mí, eso no era un poema didáctico. Era el teatro habitual. En 1994 llegamos a un mejor entendimiento mutuo.

P. ¿Se ganó su respeto?

R. Senna pertenecía a otra generación. En ella existía una jerarquía invisible y cada recién llegado tenía que hacerse un hueco. Sólo era posible ganarse el respeto en la pista. Un ejemplo. Unas pruebas en Hockenheim sin importancia. Estoy dando una vuelta rápida y Senna va hacia el box. Entra lentamente en una curva, mira por el retrovisor, me ve y acelera. ¿Qué hago? Freno y le sigo mordiéndome los puños porque no puedo pasarle. En otra curva, lo mismo. Después, entra tranquilamente en el box, pero ya me ha desbaratado la vuelta. Al rato la misma mierda. Hago como si nada, pero la situación me saca de quicio. Más tarde, se presenta la situación inversa. Yo, delante; él, detrás. ¿Qué hago?

P. Lo que él.

R. Exacto. Pero Senna no lo soportó. Interrumpió su vuelta, me siguió al box y se me tiró al cuello. Hay fotos estupendas.

P. ¿Cobró tintes peligrosos el juego entre el viejo Senna y el joven Schumacher?

R. Una y otra vez. En una ocasión tomamos juntos una curva a todo gas, casi pegados. De repente, él dejó de acelerar y tardó mucho en girar hacia el box. Yo ya no sabía por dónde esquivarle. Estuve a punto de estrellarme. Ésas eran las absurdas escaramuzas que Senna se permitía. Pero también Alain Prost, Nigel Mansell o Gerhard Berger. El lema era: '¡Escucha, niñato! ¡Aprende quién manda!'.

P. Quizá viesen en usted a un competidor muy peligroso.

R. Según Berger, ese comportamiento estaba dedicado a mí. Al principio, no les caí bien. Decían que era arrogante porque siempre me quejaba de esas jugarretas. Pero llegué a ser amigo de Berger.

P. Más adelante, ¿dio usted el mismo trato a los nuevos pilotos?

R. No. En el circuito existe un código de honor. Duro, pero justo. Si alguna vez ocurre algo parecido, nos vemos después en la reunión de pilotos y hablamos de ello.

P. ¿No ha sido usted el más atacado en ellas? ¿Por Jacques Villeneuve, por ejemplo?

R. ¡Qué va! Villeneuve y otros solían enmudecer.

P. ¿No fue un error embestir a Villeneuve en la cita final de 1997?

R. Borraría aquello.

P. ¿Pensó en algún momento en abandonar?

R. Sí. En 1994, cuando Senna perdió la vida en San Marino.

P. ¿Qué ideas le vinieron a la mente?

R. Llevaba ya 20 años compitiendo, pero nunca había tenido malas experiencias. Aquel fin de semana murieron Senna y Roland Ratzenberger. Reflexioné mucho sobre ambas muertes. Me pregunté qué interés podría tener para mí la fórmula 1 tras lo ocurrido. Por eso no asistí al entierro de Senna. Tenía que saber si podía seguir pilotando. Además, no quería hacer público mi duelo. Más tarde fui a visitar su tumba con Corinna.

P. Venció el miedo a la muerte.

R. En cierto modo, sí. En realidad, esos accidentes formaban parte del pasado. Pilotar en la fórmula 1 en tiempos de Niki Lauda se parecía a la ruleta rusa. Los coches todavía eran de cartón.

P. Usted sufrió un grave accidente en 1999 en Silverstone.

R. Cuando pisé el freno, noté que aquello no iba a acabar bien. Existen sensaciones más agradables que abalanzarse contra una pila de neumáticos a 120 kilómetros por hora. No conseguía sacar las piernas de la cabina. Una barra había perforado el chasis y me había roto la pierna.

P. ¿Y qué ocurrió luego?

R. Me quedé tumbado, escuchando el latido de mi corazón, cada vez más débil. Y, de repente, el latido desapareció y yo también.

P. ¿Pensó que iba a morir?

R. No había más que oscuridad. Oía hablar al médico y a la gente, pero todo se iba apagando. Tenía miedo. Sí, pensé: "Ahora se acabará todo".

P. Lleva una cruz al cuello.

R. Un adorno.

P. ¿Cree en Dios?

R. Por supuesto. Pero a mi manera, no como dicta la Iglesia. Creo que hay alguien ahí que dirige mis pasos.

P. ¿Ha estado a punto de pararse por motivos de seguridad?

R. No, pero, lloviendo mucho, sí me ha dado miedo seguir.

P. ¿No es el rey de la lluvia?

R. También he tenido más éxito que mis colegas en terreno seco. Pero, cuando llueve, debes desplegar mucha más sensibilidad y tacto al volante y las diferencias entre los pilotos se hacen más evidentes.

P. Cuando estaba en Benetton, le acusaron de comportarse de forma incorrecta. De ahí, la expresión Schumi, el tramposo. En 1994, en Silverstone, ignoró la bandera negra, señal de descalificación. Perdió su segundo puesto y le suspendieron para dos carreras.

R. No la ignoré. Es que no la vi. No digo que no cometiera un error, pero la FIA tampoco estuvo impecable. No entendía por qué tenía que ser el chivo expiatorio.

P. Pero las normas...

R. ¡Las reglas! Entonces era normal adelantarse de cuando en cuando en la vuelta preparatoria y luego quedarse atrás. Y, si había que penalizar, lo habitual era relegar al piloto al final del pelotón.

P. Aún le enfurece recordarlo.

R. ¡Naturalmente! Era una puesta en escena y me había tocado el papel de villano. Competíamos con mucha ventaja y el castigo parecía a propósito. Se desató una oleada de animadversión hacia nosotros. Ahora contemplo el asunto desde una perspectiva más amplia. Puede ser que más adelante le ocurra lo mismo a Alonso.

P. ¿Qué quiere decir?

R. Me refiero a la situación vivida este año en Monza. Cuando él se sintió injustamente castigado por la FIA y creyó en un complot contra él. Comprendí cómo se sentía y sus motivos. Se lo dije en el aeropuerto de Ginebra.

P. Cuando usted llegó, Ferrari llevaba más de 20 años sin ganar.

R. Cuando me subí por vez primera al coche, en 1995, en Estoril, me di cuenta de que se le podría haber sacado mucho más partido.

P. Imagínese que sus nietos le dicen un día: "Abuelo, fuiste una gran estrella del deporte automovilístico, quizá la más grande. ¿Por qué en Alemania se te respetó, pero no se te quiso?".

R. La gente siente más cariño por el que suele quedar segundo que por el eterno triunfador.

P. ¿Le habría gustado recibir más cariño de sus compatriotas?

R. Por supuesto que sí.

P. Cuando en 2000 igualó el récord de Senna, 41 victorias, se le escaparon las lágrimas. Un periódico tituló: "¡El robot llora porque se ha convertido en ser humano!".

R. ¡Esquizofrenia! ¿Sólo soy humano porque lloro? ¡Grotesco!

P. En 2004 donó 10 millones de dólares a las víctimas de las inundaciones asiáticas y en su país se le criticó.

R. Ni me enteré. Corinna y yo hacemos donativos porque queremos ayudar a personas en apuros. Mis honorarios de Asterix irán al Instituto de Enfermedades del Cerebro y la Médula Espinal de París, que patrocino junto con Todt.

P. La crítica internacional ha sido más objetiva con usted.

R. El éxito siempre es enjuiciado con mucho más espíritu crítico en el propio país. Ahí tiene a Alonso. Ciertos comentarios de los periodistas españoles me dejan perplejo. Es el campeón más joven de todos los tiempos y todavía se sienten insatisfechos con él. Escriben que es arrogante, inaccesible y que no muestra sus sentimientos. Me recuerda algo.


Los 10 mejores adelantamientos de las últimas dos décadas

chueco 27/01/2007 @ 16:14

Como excepción, omitiré en el blog una noticia de actualidad relacionada con el estreno del Red Bull RB3 debido a que su creador es responsable de la muerte de uno de los mejores pilotos de la historia.

Pero para hablar de cosas más positivas, he intentado hacer una lista con los 10 mejores adelantamientos desde 1990. Aquí dejo los videos con algun que otro comentario. Si alguien cree que se me a podido pasar alguno, no lo dude en decirmelo.

10º


Jenson Button aun no sabe por donde a podido pasar el 248F1, que en esa carrera fue retrasado en parrilla.


Nuevamente, donde no se puede adelantar, M.Schumacher adelanta, otra vez a Button.


Ahora le toca al español F.Alonso en su adelantamiento más popular, aprovechandose de mayor aerodinamica, mejores neumáticos que su rival, en este caso M.Schumacher, que tampoco puso mucho de su parte para evitar el adelantamiento.


En Spa 2004 Juan Pablo Montoya demostró el porqué de su agresividad. Otra vez la víctima es M.Schumacher.


Uno de los más apurados, en la penúltima curva de la última vuelta del G.P. de Francia de 2004, en la lucha por el 3º puesto, Rubens y su F2004-EF pueden con el R24 de Jarno Trulli


Esta vez es Kimi, en la primera curva de la última vuelta, quien adelantó a G.Fisichella para culminar asi una remontada (del 18º al 1º) en el G.P. de Japón de 2005.


Uno de los más populares por su espectacularidad y por la habilidad de Mika Hakkinen de utilizar a los doblados (Ricardo Zonta aun no debe saber por donde le pasaron) para adelantar al Kaiser durante Spa 2000.


En el peldaño más bajo del podium nos encontramos con este espectacular adelantamiento en el G.P. de Portugal de M.Schumacher a Damon Hill. El pobre Hill debió tener pesadillas aquella noche con el heptacampeón alemán.


En el último gran premio del mejor piloto de todos los tiempos, no podía faltar un adelantamiento espeluznante. Kimi se cerró todo lo que pudo, lo hizo muy bien, pero para frenar a un Kaiser desenfrenado hace falta algo que ningún piloto tiene, sin excepciones: más de 7 titulos mundiales.

----------- EL MEJOR ADELANTAMIENTO -----------------


Sin palabras. Se te queda la piel de gallina con este show. G.P. de Inglaterra de 1993. Senna lidera el grupito, seguido de Prost. No sin una lucha de las que quitan el hipo, Prost ataca a Senna con todas sus armas, mientras por detrás se acerca a toda velocidad el piloto nº1 de Benneton. Prost acaba pasando a Magic y se escapa, mientras que M.Schumacher se acerca e inicia su persecución al McLaren de Ayrton, adelantandole posteriormente. INCREIBLE.

TRIBUTO A JUAN MANUEL FANGIO

chueco 29/12/2006 @ 18:50

fangio_maserati250f_nurburgring57.jpg

4 DE AGOSTO DE 1957.... 

Para los que no tuvimos la oportunidad de haber vivido en esos años, aquí les cuento lo que paso hace aproximadamente 47 años, en Alemania, en aquel mítico circuito de Nurburgring, algo que se ha contado de padre a hijo, de hijo a nieto y así sucesivamente.

En esos años, mediados de los cincuenta, una carrera típica de Formula-1 no duraba menos de tres horas, los pilotos iban sentados a horcajadas sobre la caja de cambios y recibían de forma directa todo el calor del motor montado en el frente. Los escapes bordeaban el habitáculo, por lo que eran habituales las quemaduras, también en aquel entonces no se conocían los cinturones de seguridad ni los buzos antiflama. Era necesario cuidar tanto la mecánica como el físico y las carreras tenían un componente muy importante de ritmo y dosificación.
Pero ésta no fue una carrera típica, y no lo fue porque un piloto no quería terminar su ultimo año en la Formula-1 sin dejar lo mejor de él en esta carrera, un hombre llamado Juan Manuel Fangio.

El Gran Premio de Alemania se disputaba en el trazado histórico de casi 23 kilómetros, serpenteando en medio de los bosques. Cada vuelta era tan extensa que en mas de una ocasión en un sector estaba soleado y en otro llovía, menudo problema para la elección de neumáticos.
Fangio manejaba en esa ocasión un Maserati de 2,5 litros y enfrentaba a los poderosos Ferraris –algo que no ha cambiando en 47 años–, comandados por los ingleses Peter Collins y Mike Hawthorn. Con estanques de 240 litros y un consumo menor, estos últimos podían hacer la carrera completa sin detenerse. Y el Maserati era tan exigente sobre los neumáticos traseros que Fangio estaba obligado a cambiarlos promediando la prueba, por lo que decidió largar más liviano y aprovechar la detención para cargar combustible.
Todo marchó como había sido planeado y el "Chueco" acumuló una importante ventaja, girando en un rango de 9 minutos y 32 segundos por vuelta. Al momento de detenerse mantenía una diferencia de 31 segundos, pero la recarga de combustible le tomó casi un minuto y cuando volvió a la pista, en el giro catorce y faltando solo ocho vueltas mas para terminar el GP, estaba a 48 segundos del par de ingleses.
Una tarea imposible… salvo para un campeón de la talla de Fangio. El argentino comenzó a apurar de tal manera que ya en la vuelta 15 bajó su tiempo en dos segundos y en la 16, en segundo y medio.
Para el publico presente en ese circuito, único testigo en directo de lo que estaba allí ocurriendo, no existían monitores gigantes para hacerle un seguimiento a la carrera cuando sus bólidos favoritos desaparecían de su vista, así entonces solo había una forma de saber que era lo que estaba pasando en todo el circuito y que tan rápido iban sus pilotos, esa información se la facilitaba solo un artefacto, los altoparlantes, que mantenían en suspenso a todos cuando los hacían funcionar. Los más de cien mil espectadores enmudecieron cuando escucharon los tiempos del "Chueco", como si hubieran estado conscientes de que estaban presenciando un acto de magia.
En la vuelta 17, el tiempo de Fangio ya había bajado a 9:28.5 y ya tenia a los punteros a 25 segundos, a pesar de que tanto Peter Collins y Mike Hawthorn también disminuían sus cronos. En la 18, el trasandino marcó un increíble 9:25.3 y en la siguiente ya se encontraba a sólo trece segundos y medio.
En el giro número 20 volvió a quebrar el récord con 9:17.4, tiempo que, cuando fue anunciado por los altoparlantes, hizo estallar a la afición.
Vuelta número 21, Fangio superó sin problemas a ambos Ferrari y dio la última regulando la marcha, para así finalizar la carrera ganándola, carrera que él mismo definiría luego como su triunfo más importante. Había bajado en vueltas sucesivas seis veces el récord de la pista más exigente del calendario de la época… Al bajarse del auto estaba casi en shock y después declararía que nunca mas asumiría riesgos parecidos a los de esas vueltas que quedaron marcadas a fuego en la historia de la Formula-1.

Mike Hawthorn le diría después a la prensa. "Inútil contenerlo; si no me hubiera corrido a un costado, el viejo diablo me hubiera pasado por arriba."

p.d.: por favor que nadie se tome la molestia de saber cuanto tiempo le estaba sacando por vuelta Fangio al Cooper T43 Climax de Tony Marsh, el que marchaba último en esa carrera, sino no van a faltar los incrédulos que digan que ese Maserati fue sacado directamente de un platillo volador o peor aun, que era un F-1 totalmente fuera del reglamento